Tengo un newsletter para ti: por favor, no te olvides de mí

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“Estimado cliente: por favor, no te olvides de mí”. Tras el proceso de compra, la relación empresa-cliente suele enfriarse. Descubre aquí las claves para elaborar un buen newsletter, una herramienta eficaz para establecer vínculos y evitar el distanciamiento de nuestro público. Un newsletter, como la propia palabra indica, es un boletín de noticias que las empresas envían regularmente vía e-mail a aquellas personas que están suscritas previamente. Ésta es una de las claves, ya que no se trata de un mailing masivo, sino que los propios usuarios son los que te piden recibirlo; por eso es fundamental elaborar un newsletter atractivo e interesante para no perder adeptos a la publicación. Bien utilizado, este tipo de boletines nos ofrecen muchas ventajas:

  • Es un contacto regular y directo, con el cual recordamos al cliente que seguimos ahí, para lo que pueda necesitar: ¡hay vida después del proceso de compra!
  • Creamos en el consumidor un sentido de pertenencia a una comunidad liderada por nuestra marca, ya que el envío del newsletter no es indiscriminado, sino que se hace a un grupo cerrado de personas.
  • Ofrecemos información útil y de calidad relacionada con nuestro producto o servicio, creando así un entorno en el que logramos la implicación del usuario. Por ejemplo, si tienes una marca de ropa puedes utilizar tu newsletter para aconsejar outfits para trabajar, ir de cena formal o pasar un fin de semana en la ciudad combinando básicos y tendencias.
  • Mantenemos a los clientes al día de nuestras actualizaciones o nuevos lanzamientos, creando una imagen de empresa activa y preocupada por la mejora constante.
  • El coste económico es muy bajo, ya que no hay gastos de impresión o distribución.

Una vez que tenemos claro qué es y para qué sirve un newsletter, pasamos al siguiente nivel: elaboración y periodicidad. En primer lugar, es fundamental un diseño atractivo, con títulos y entradas que sean un gancho para el receptor. El contenido, como siempre, es la estructura que mantiene la publicación en pie, sobre todo en este caso: el hecho de que los usuarios se suscriban a un boletín implica que están realmente interesados, una ventaja que debemos aprovechar para contar cosas interesantes y novedosas.

Si no aportas nada o sólo te dedicas (descaradamente) a vender, conseguirás que se den de baja o que seas marcado como spam. Es aconsejable que consultes con un experto para que te asesore en la creación de un buen diseño y, sobre todo, en la elección de uno u otro servicio de gestión de listas de distribución, ya que no es recomendable hacerlo desde nuestra propia dirección de correo electrónico.

Por otro lado, la frecuencia de los envíos es determinante. Sé realista y piensa detenidamente con qué periodicidad puedes enviarlo, tanto por el tiempo del que dispones como por las noticias que tengas que contar.

Los envíos no deben ser muy frecuentes para no resultar intrusivos y agobiantes; pero tampoco deben dejar pasar demasiado tiempo, provocando un exceso de información y una newsletter muy extensa. Sea cual sea la frecuencia que establezcas, sé regular y no faltes a tu cita con tus suscriptores. Si lo haces bien, ¡tendrán ganas de leerte!

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